jueves, noviembre 25, 2010

ñaskdjñaklsjd

Hoy era fiesta en Majadahonda, pero como en casa no tengo internet y estoy sola, me sería muy fácil dejarme caer en el lado oscuro, como esta misma mañana.
Así que estoy en el frío sótano del juzgado, intentando controlarme, porque aquí no puedo llorar. Al menos he encontrado algo que me gusta mucho, la Medicina. Al menos he encontrado una fomra de ayudar a las personas, la Medicina. Y aunque fracase una y mil veces en el amor, ahora ya tengo esto, un camino y un destino.

EL fracaso es el de siempre, y no sé si habrá posibilidades, porque si tú no las ves, no existen. Ha pasado muy poco en un mundo de millones de años y ya no se mueven las estrellas que te guiaron hacía mí. O eso parece. Yo que he creído todo este tiempo, en la mano de la magia, ahora sólo sé que es mi necesidad infantil de enlazar la vida con un sentido más allá de la forma material, el tiempo y el espacio.
Otorgar a la vida una cuarta dimensión y creer que ese era nuestro espacio.

Me he dejado todos los polvos de hada en este intento. Es como si no valiera nada lo sufrido y lo avanzado. Me siento igual que hace justo un año, aunque más sabia y sin tanta agua que derramar. Creo que es hora de acometer el mayor de los sacrificios mundanos que puede hacer una mujer y un ser sensible, dejar de llorar.
APrecio lo hecho hasta aquí, aprecio las ganas y tu risa, aprecio este tiempo.
Lo que venga será mejor y ojalá vengas tú, pero mejor.
Estoy harta de tener miedo a la muerte, al abandono y a este sin sentido de vida, escribiendo informes para un sistema que no creo. Estoy harta de sentiros sumergiros en el sin sentido del alcohol y de la falsa amistad, esa que sólo está para reír y cantar y resumergiros otra vez.

No me vale la vida esta pequeña de pequeñas mentiras, una tras otra.

Estoy harta del fraude político y emocional. De tu cansacio y tu desgana. De los poetas que escriben, para dejarnos llevar por el ruido de las palabras y que apostaron por la muerte.

Sólo me vale la vida y el resto es un teatro que no adoraré.

Todo lo que escribí servirá para quemarlo y rehacerlo todo desde cero.

Yo soy la primavera.