Leo los mensajes que decidí no escribirte.
"
Aprecio el esfuerzo que has hecho hasta ahora, aunque para mí no haya sidosuficiente, lo aprecio" Algunos eran una excusa barata para comunicarme contigo. Y los últimos, una declaración de intenciones, cuando supe una noche fría de Lavapiés, que ninguna Francia nos iba a salvar. (Y mira que tus palabras fueron las mejores antes de decidir tu ida y las mías en tu elección, las peores, porque sólo acerté a decir "hijo de puta".)
De repente pienso,sin mucha reflexión, que el capitalismo sexual, este libertinaje de cuerpos y experiencias fugaces como las maquinitas de juegos y los juguetes de los niños de ahora, ponen en peligro la esencia.
( Mientras, no sé si sabré estar en algún momento desenamorada, eso me temo).
Algún capítulo de mi biografía podría hacerse responsable de este desmadre - el enamoramiento y la ansiedad de separación - y puede que todos ellos, tengan siempre todo en común.
Siempre concluyo, es la misma historia.
Tú te vas o yo me voy, y todo termina sin una conclusión clara sólo más quotes de amor, tipo Love is all a matter of timing. (Nuestro timing era pues, incompatible porque soy impulsiva, ardiente y caprichosa. )
No sé cuántos gramos necesitarás para olvidarte cuando te duela o si vas a ahogar el recuerdo -whisky y tabaco, bueno para el espíritu- de cuando solía gustarte encontrarme en la cama para abrazarme como si me fuera a perder.
No sé si te dolerá la falta de risa en ese mundo dónde después de todo, yo no te era necesaria, decías orgulloso. (Cómo puedes ser tan necio). -
En cambio puedo decir que no necesito a la gente a la quiero para ser feliz, pero les necesito para la vida que yo quiero.
Espero que seas feliz, (mentira cochina) porque aunque yo lo soy, me duele todo lo que ha pasado; me duele haber estado tan triste por quererte y sentir que andaba como un perro detrás tuyo cantando; escribiéndote cartas y dibujos, dejándote notas cuando te despertabas, intentando que tu vida fuera mejor y más fácil. Yo fui dos, pero tú seguías siendo uno - no sé si algún día llegarás a esa conclusión-.
( Encendimos dos velas en San Sava, sin saberlo para él y nosotros).
Te escribí en esa carta que no envíe, que serás afortunado porque la vida nunca pone las cosas en su sitio -no existe justicia en la existencia, sólo la libertad del hombre para buscarla e imponerla- y siendo así, encontrarás a otra persona maravillosa y espero que esta vez sepas verla buena para ti hasta el final.
Yo no sé si quiero personas maravillosas porque no quiero OTRA vez más quedarme prendada de ningún olor, ningún gesto ni de unas manos. No quiero morirme porque no me tocas, no quiero ahogarme porque no le/te huelo. No quiero pensar en qué estarás haciendo y como puedes vivir siendo tan feliz.
Tu recuerdo sabe a traición pero creo que tanta tristeza pasada ha servido para que no pueda llorar todo esto; las palabras que cuento a los amigos y escribo para que nadie lo lea, pero he conseguido llorar bastante menos que cuando estabas conmigo.
No espero a que llames, ni a que no llegues tarde, no vivo mirando el móvil ni espero a que me mires con complicidad en ninguna fiesta; sé que aunque te tomes no sé qué psicotrópico y la setas te hagan buscarme, no me vas a encontrar esta vez en medio de ningún concierto no me mirarás hasta el fondo.
Ahora vivo tranquila y no quiero buscar ningún gusto por buscar a nadie. Quiero amar a los que me tapan por la noche, se sientan a mi lado y acuden cuando les necesito. Sospecho que para mí, el amor será la experiencia de la amistad y del apoyo incondicional de mis padres. Y sopesando, es infinito comparado con tus frases lapidarias de adolescente sin complejos, orgulloso de tu existencia, de tu independencia y de tus sueños de ciencia y artículos en revistas de prestigio. Tus sueños te declaran vanidoso.
Concluí diciéndote en esa carta que nunca te enviaré: " Yo seguiré con mis errores, sin ellos algún día, intentando que el amor sea el camino."