lunes, marzo 21, 2011

EPigeo desde Valencia

Este año las Fallas han sido más decepcionantes de lo normal. Este momento del año, representado de forma tan catártica por las expresiones culturales visitadas, está siendo apocalíptico.

Dejé el año viejo, su invierno, volviendo a llorar y con la certeza, que trás capas de liberación y libertad, existe la inexorable tristeza. A que incluso en un bar que da tributo a extremoduro (Standbye) sonó Noche en vela y yo me quedé sin sangre ni agua, en una noche abstemia, por hipotensión secundaria a tumultos y a cientos de personas que pasaban sin ver unos fuegos artificiales, donde parecían condensarse nuestra vuelta- hará un año y todo lo pasado.
ME da por culo haber estado jodida por alguien que baila al son de unas campanas diferentes a mis huesos y que ha eligido un calor artificial y menos complicado. Se está perdiendo mis rumbas y mis sonrisas y vive tan feliz de vuelta de todo.

He descubierto que mi hiperfagia quizá esté desencandenada por un mecanismo freudiana tal, como el descrito. Y por primera vez en mi corta vida pero intensa, no tenog ganas de que me roben el corazón, ni del amor ni sus cantinas. Yo sólo quiero bailar y cambiar el mundo, cambiar el mundo.