jueves, marzo 03, 2011

sueño de embajadas

Hoy he tenido un sueño:

Estaba en la embajada de EEUU de un país que a veces decíamos que era Irak. De repente venían las bombas y había que tirarse al suelo. Todo se hacía pedazos y en este aspecto, era todo bastante verosimil. Sé que estábamos a la vez en un pueblo donde a base de bombas se había impuesto la autogestión o algo similar. Existía un alcalde que tenía como único privilegio que alguien le viniera a traer las botas desde su casa adonde él estuviese. (Con esto he estado un rato bien gordo dándole vueltas a mi cabesa por la mañana.)
De vez en cuando, oíamos las bombas y había que ponerse a cubierto, pero sonreíamos, sabíamos que todo iba a acabar. DEcíamos que ojalá Irán invadiera la zona y así los yanquis nos dejaban en paz, pero estuve rápida en la conversa para decir que para las mujeres allí presentes no iba a ser muy buena idea cambiar al islamismo de los ayatolás.
Lo mejor del sueño y aspecto crucial del mismo era el buen rollo mientrás caían bombas y organizábamos el pueblo, que parecía salida del mato africano. Las casas eran más del tipo, municipio castellano parido de la especulación corrupta, esto es, ladrillo vista y colores rosas, pero los caminos no estaban hechos, eran de arena y parecía esas imágenes de las ONGd con personas caminando para ir a buscar agua.
La sensación era de liberación: por fin estábamos haciendo algo bien.
Ha sido un sueño reraro, precedido en la vigilia por mi confusión: oí fuegos artificiales y era el jodido camión de la basura.