Hay un par de cosas materiales que tengo en mente. Y un par de pecados capitales que evitar, por encima de todo lo humanamente posible. ( La lujuria nos encanta, así que no diré nada de tal aspecto)
Quedan como avisos y precauciones, desde mi autoridad etaria, inmoral e intesa. A modo de enumeración me ordeno lo que sé, desordenadamente lo que quiero y deseo. Se entremezcla así certidumbres y certezas, de un Guille ya futuramente presente. Aquí va:
1. Sé que vas a ser un médico cojonudo, porque eres un tío inteligente, entregado y constante. Te gusta un montón el conocimiento médico y eres crítico como el que más.
2. Creo que sabrás ver tus propias limitaciones y sabrás cuando pedir consejo y ayuda.
3. Además sé que tu corazón es fuerte como para no endurecerte y perderte en la tontería de la vida laboral médica, sé que no te perderás entre risa y chistes de pacientes más allá de la banalidad necesaria para el día a día. Estoy convencida que tu integridad es más grande que todo eso, sustentando en una moral radical y consciente.
4. No eres panfletario y sigues siendo poeta, algo necesario en estos tiempos.
5. Quiero que sigas con el blog, con el kalimotxo y el cajón gitano. Quiere verte las rastas aunque sea de los pelos de la nariz. Porque nada de esto te hace joven, pero si te recuerda que lo eres, aun pasen los años.
6. Sé que no te podrá la vanidad, porque tienes los pies sobre la tierra. Y llevarás con orgullo, el justo y necesario y humildad, el saberte médico.
7. Quiero que no te olvides de pensar globalmente cuando veas a un paciente. Que te preocupes de los aspectos sociales, emocionales y paramédicos. Que no te olvides de Benedetti, ni Galeano, ni Cortázar y cojas a veces al paciente de la mano, sobretodo cuando esté perdido. Hay gente que se cura, sólo con llorar y saberse protegido.
8. Sé que no te olvidarás de la medicina más allá del individuo y que recordarás que es necesario otro jodido mundo mejor, más humano para que la gente no se enferme de pobreza, olvido y silencio. Te quiero ver en cada una de las convocatorias para que sepan algún día tus hijos y los que vengan, que supimos y no nos callamos, aún cuando nuestra voz sea silenciada por el ruido del mundo.
9. Y sea en Granada o en Madrid, ahí lo dejo, sé que serás feliz, de esa manera insana como sólo los cuerdos pueden envidiarnos. : )
Ahora que me quedé sin palabras, nunca olvides que la medicina es un oficio al servicio de los demás. Que tú deber es cuidar a las personas. Y un entendimiento profundo y radical de esto implica consecuencias revolucionarias.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada