martes, mayo 10, 2011

no es equitativo

Según Jose, en Brasil, la gente del pueblo, las indígenas que le curaban con sus hierbas, la gente más pobre y más humilde, te querían de una forma diferente. Él decía, "allí no te vale saber mucho de esto o aquello, ser ingeniero o médico, ser muy culto o saber muchos idiomas". Me dijo: "la gente allí te quiere por lo que eres, lo que demuestras. Si eres generoso, si te ríes, si te ven vivo, si eres cariñoso." En el Rif, he experimentado lo mismo.
Nuestro guía, que sí sabía algo de español, sabía lo suficiente que necesitaba, decía. Su vocabulario era de supervivencia, fiesta y filosofía.

Decía que no le gustaba dormir porque así vivía más. Que la vida era eso que hacíamos, gritar en el coche, bailar y reírnos todos juntos, aunque la mayor parte de las veces no sabíamos por qué. Que se sabía todos los trucos para arreglar los coches y todos los sitios a los que había que ir.

Esto quizá es de todo lo que Jose me reveló lo que más difícilmente me cuesta aprender y que suelo olvidar..
Y mi error ha sido este, el olvido de lo que importa.. con el resultado que toco ahora con las manos. Me dejé llevar por ciertos encantos superfluos que nada decían de la supervivencia, de gente que no le gustan ni los cuentos, gente que dice mentiras para envolverte en un espejismo de carisma y me olvidé o quise inventarme la calidad humana en esas palabras y en gestos solidarios, parte de ese complot de mentira vacía.
¿ Dónde está el valor humano detrás de tanta cultura? sólo aquella que nos recuerde lo importante:
Cantar y gritar en un coche sin cuentakilómetros, ocho en cinco plazas y ningún idioma en común. (Según Nourdine es la vida que hay que vivir. La de reírse "un montón" y decir tonterías, para que otros se rían. Compartir la comida y arrimar el hombro. Abrazarse y darse de la mano de extrañas.)

Toda mi vida equivocada, mirando todo del revés.